Armando Mundaraín: “Nosotros como venezolanos siempre buscamos la excelencia sin perder la humildad y el buen humor”

Mundaraín salió de Venezuela a los 18 años de edad al culminar el bachillerato. Su primera incursión en labores de cocina fue a los 9 años, en los campamentos hacía chocopanquecas. Aseguró que nunca tuvo interés en la cocina

ALBERTO MEZA | @ALBERTOE140

Armando Mundaraín Martínez comenzó a cocinar a los 22 años de edad en Hungría. No tiene una carrera gastronómica. Sin embargo, estudió un par de semestres de artes culinarias, siempre quiso aprender a gerenciar hoteles y restaurantes. Durante sus estudios, trabajó en un  comedor muy importante de la ciudad, donde aplicó las prácticas universitarias y aprendió a cocinar.

“No solo me aceptaron en el restaurante que tiene una estrella Michelin, sino que me dieron trabajo una vez terminadas las prácticas y allí inició todo el tema de la cocina», expresó Mundaraín.

El asado negro venezolano fue el plato que le dio al criollo un lugar en la cocina de  Konyhafonok, lugar donde, semanas después, se alzaría con el primer lugar.

¿Quién te inspiró en la cocina? 

— Mi mamá, mi abuela, mi papá, o sea mi familia. El ambiente donde crecí fue bastante ameno y con muchas experiencias relacionadas a la cocina no solo venezolana, sino también probando siempre otras recetas de comida internacional que poco a poco fueron despertando mi interés por la cocina.

¿Cómo lograste llegar a Konyhafonok?

— Ellos ya me habían contactado en oportunidades anteriores y por eso, desde hace años, yo quería participar. Pero no lo había podido hacer por la cantidad de compromisos entre el trabajo y  la universidad, era bastante difícil.

Este año, decidí tomarme el tiempo para hacerlo. Comencé a trabajar con varias recetas entre descanso y descanso en mi trabajo porque quería probar mis capacidades dentro de la competencia gastronómica, bajo la presión de las cámaras y el jurado y bueno creo que la recesión de la pandemia ayudó un poco también. 

¿Qué sentiste al saber que habías clasificado a la final de Konyhafonok?

— Fue extraordinario, aunque ese fue mi plan desde el principio. Una vez que logré clasificar fue una sensación maravillosa, considerando que era el único extranjero en el concurso.

Me pareció un reconocimiento muy grande a mi como persona, a mi esfuerzo por hablar el idioma y a mi manera de cocinar obviamente, eso valió todo el esfuerzo que  he hecho en estos últimos años de trabajo intenso en la cocina.

¿Qué fue para ti lo más difícil de la competencia?

— Yo creo que lo más retador fueron las tareas que debíamos hacer mientras el chef dictaba ingredientes y preparaciones en húngaro. Es decir, todo era al momento de  cocinar  y el idioma, aunque lo entiendo y hablo, bajo esa gran tensión era bastante estresante.

También, me costó un poco al principio acoplarme a los tiempos de preparación, logré resolverlo, pero me costó.

¿A quién le agradeces por este logro?

— Pues a todas las personas que han formado parte de mi vida, a mis padres que me dieron lo necesario para ir construyendo poco a poco mi personalidad, a mis hermanos, a mi familia, a mi país que me dio tanta inspiración, a mi novia que me apoya en todo lo que hago y a todos los maestros que he encontrado en el camino de la gastronomía. A todas las personas que me han apoyado en este trayecto.

¿Qué le recomiendas a esos jóvenes venezolanos que les gusta la gastronomía?

— Pues mi experiencia es un testimonio de que todo lo que sueñas lo puedes hacer, que es necesario trabajar hasta que logras lo que quieres. No solo basta que esté bien, debemos buscar la excelencia y eso se logra con trabajo y más trabajo. 

 Hay que tener paciencia y nunca perder el foco, yo creo ,además, que podemos hacer grandes cosas si trabajamos en armonía, con respeto a lo que hacemos y a quienes tienen la oportunidad de acompañarnos.

Este éxito no es producto solo de ganar la competencia, es un trabajo arduo de casi nueve años, estudiando el idioma, la cocina, recetas, practicar hasta el cansancio y escuchar con atención las recomendaciones para mejorar.

De manera que mi recomendación es perseverancia, paciencia, trabajar con amor y con respeto, en armonía buscando siempre la excelencia, nosotros como venezolanos siempre buscamos la excelencia sin perder nunca la humildad y el buen humor.

Foto: @mundarain_ah

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