¡De Zulia para el mundo! María Mercedes Román dejó en alto el nombre de su país en Londres

La abogada cuenta que no fue un camino fácil. Sin embargo, la pasión por su trabajo la llevó a conquistar sus metas 

LISETH DE FREITAS | @LISSYFATIMA

No es fácil dejarlo todo para comenzar una nueva vida lejos de la familia. Pero la abogada, Cum Laude en la Universidad del Zulia en el año 2016, María Mercedes Román Villasmil no dudó en llevar el calor zuliano a tierra europea.   

Se define como una joven que creció con la convicción de que merecía un mejor país. Por ello, decidió convertirse en la cara de millones de venezolanos que llenan de orgullo al país en otras fronteras.  

“Diría que soy una luchadora por la libertad de Venezuela. Mi propósito y lo que busco en el mundo es vivir para ella”

Expresó Román

Pero, ¿cómo llega una joven venezolana a Londres? 

Román explica que tomó la decisión a principios del 2017, luego de pasar años activa en la política. “Entendí que si quería cambiar Venezuela, tenía que conocer más sobre el mundo y debía ver más de cerca el ejemplo de modelos de países que funcionaran”.

Es así como llegó el gran momento: tomar el avión que la llevara a vivir nuevas experiencias. El camino también la ha llevado a conseguir éxito, que inició con su primera maestría en España. Por lo que aprovechó un sistema de convenios entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de España con la Escuela Diplomática, que era donde estaba estudiando, y escogió Londres como próximo destino. 

“Estuve allí 6 meses. Me enamoré de la ciudad y sabía que tenía que volver. Viajé a Costa Rica para trabajar en un proyecto con la Organización Internacional para la Migraciones y volví en el 2019 para comenzar mi segunda maestría”, narró. 

Recordó que todas estas experiencias le hicieron entender por qué Francisco de Miranda, Andrés Bello y Simón Bolívar “pasaron por estos lados por un tiempo. Londres te abre los ojos al mundo”.

Foto: @mmercedesromanv

¿Cómo ha sido para usted el cambio. No solo en tema climático sino social y cultural?

—En Londres mi mayor reto ha sido ciertamente, el clima. En un país que tiene más días de invierno que verano y siendo de Maracaibo, ya se podrán imaginar. Los primeros meses me la pasaba con una taza de café o té solo para calentarme las manos. Todavía uso al menos 3 capas de ropa en invierno y para salir, me visto como un astronauta. La gente piensa que exagero y yo respondo, te invito a Maracaibo un fin de semana.

En lo social y cultural no fue tan difícil adaptarme porque mi primera prueba de adaptación migratoria fue en España. Allá fueron mis meses más duros, lejos de mi familia y amigos. Fue la primera vez donde tuve que empezar a construir una vida desde cero. Cuando llegué a Londres ya mi proceso fue más rápido. Y como aquí todos somos de todas partes del mundo, no te sientes como un extraño, la ciudad te da la bienvenida. En Londres reforcé mucho más mi arraigo a mi nacionalidad y cultura porque todos quieren mostrar su comida y sus tradiciones y yo, por supuesto, feliz de compartir la mía y hacerle arepas a todo el mundo.

¿Cómo llegó a la Universidad de Londres? 

—Al igual que la Escuela Diplomática de España, pasé meses buscando un programa que se adaptara a mi carrera y metas profesionales. Nada de lo que ha pasado viene por coincidencia o por suerte. Dios está delante de mí y también forma parte de un proceso de preparación muy bien pensado. Sabía que quería Derecho Internacional Público y esta universidad tenía la mayor variedad de materias en esa área. Preparé mi aplicación y envié mis documentos cuando estaba en el Consulado de España en Londres.

  — ¿Cómo describiría la experiencia?    

— Puedo decir que ha sido y será una de las mejores experiencias de toda mi vida. Conocí a personas de todas partes del mundo y ahora son grandes amigos que siempre están para apoyarme en lo que necesite. Al principio fue muy difícil adaptarme a clases magistrales tan largas, de 3 horas cada clase y con un nivel técnico muy alto. Era mentalmente agotador. Muchas veces llegaba a la casa frustrada porque no sabía si estaba dando lo mejor de mí, o si estaba siendo lo suficientemente buena siendo la única venezolana en ese año académico. Quería que todos me conocieran por mi capacidad intelectual, pero, quería que lo asociaran con Venezuela y lo que realmente somos. Definitivamente, el estándar venezolano, es muy alto.

También fui la representante del programa de Derecho Internacional Público, para mí, otro punto ganado como venezolana, mostrar liderazgo. Pude organizar eventos con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, firmas reconocidas en Derecho Internacional Público y Agencia de Naciones Unidas.

Al final del curso, se nos envió un cuestionario con algunas nominaciones estudiantiles y todos teníamos que votar. Los premios a esas nominaciones serían publicados en el libro anual de la universidad. Gané el premio a “Persona que podría cambiar el mundo”. Creo que, mi paso por la universidad no estuvo tan mal. Logré mis objetivos académicos, graduándome con distinción, construí amistades para toda la vida, consolidé mi liderazgo en el curso y lo mejor, todo lo hice dando a conocer mi país de la mejor manera posible.

¿Qué se siente graduarse con honores en la maestría de Derecho Internacional Público en una academia  como la Universidad de Londres?

—Es realmente una gran emoción. Principalmente por el orgullo que siente mi familia por mí. A ellos les debo todo lo que soy y a donde he llegado. Esta distinción es de ellos. Además, es el mensaje de que todo ese esfuerzo, las lágrimas, las caídas, pero también los pequeños triunfos de cada día, todo, tuvo su recompensa. La disciplina premia.

¿Cuál es su mensaje para los jóvenes?

—Bueno, para los que están dentro y fuera de Venezuela, les diría que, entiendo que es difícil que estemos pagando las consecuencias de decisiones que nosotros no tomamos en el pasado. Hemos heredado un país herido, maltratado, sin oportunidades. Eso es cierto. Sin embargo, aún tenemos esperanza de reconstruirlo y nosotros, las nuevas generaciones somos los responsables de hacerlo.

Venezuela no es solo un territorio, Venezuela somos todos los que estamos dentro y a fuera. Venezuela es una nación de personas luchadoras, solidarias, emprendedoras, responsables, educadas, entre muchas cosas.

Como nación, actuemos como nos gustaría que fuera la Venezuela libre. Preparémonos, porque el cambio vendrá y nosotros tendremos mucho trabajo que hacer. Hoy no tengo la fórmula del cambio, solo sé que hay que prepararse.

¿En qué manera cree que podría inspirar a los jóvenes venezolanos?

—Dando el ejemplo. Hay muchos jóvenes que me han escrito en agradecimiento por inspirarlos a seguir adelante con sus carreras y por llevar a Venezuela en el corazón. Quisiera que todos los jóvenes venezolanos sigamos afuera y adentro persiguiendo nuestros más grandes sueños y amando Venezuela todos los días.

Muchos han dejado sus metas a un lado por la crisis, entiendo que a veces seguirlas sea difícil por la situación, pero, llegará el momento en que sea posible. No las olviden, dejenlas anotadas como asunto pendiente. Y apenas se dé la oportunidad, vayan por ello, porque eso es parte de los que son, de su verdadera esencia que nunca puede borrarse.

¿Qué extraña de Venezuela?

—Como ya es evidente, lo que más extraño es mi familia. Segundo, extraño una Maracaibo que ya no existe, extraño la Venezuela de mi niñez, extraño el bullicio decembrino y nuestra alegría permanente, nuestros colores, sabores y sonidos. Venezuela tiene que reconstruirse de nuevo sobre una nueva identidad nacional, porque no, más nunca seremos los mismos, quizás mejores, para jamás los mismos.

¿Cuál es el siguiente paso?

—No es una pregunta fácil de contestar. Hay muchas opciones, pero quizás no todas son las idóneas para ese camino que me he trazado como mi proceso de preparación para reconstruir Venezuela.

Podría volver a América Latina para seguir trabajando para la IOM. También podría seguir en Europa trabajando en otras organizaciones internacionales que me darían un aprendizaje muy importante para aplicarlo en el país.

En estos momentos estoy evaluando la mejor opción, pero Venezuela es la meta a largo plazo y Dios sabrá cuando es el momento indicado para regresar.

¿Qué le quiere dejar a Venezuela? ¿Cómo quiere que la recuerden?

—Quiero una Venezuela libre. Una Venezuela con un balance de poderes, donde se respeten las instituciones funcionen y se respeten. Una burocracia eficiente y sin corrupción.

Quiero una Venezuela donde la única preocupación de los jóvenes sean la carrera que quieren escoger y no cómo van a estudiar, donde las personas enfermas puedan tener acceso a tratamientos gratuitos y hospitales con la mejor tecnología de toda América. Pero, sobre todo, quiero una Venezuela donde sus ciudadanos crean en ella y en lo maravillosa que es.

Quiero que me recuerden como una mujer fuerte y decidida. Una mujer que no teme defender los intereses de los más débiles, de los que sufren por consecuencia de un poder mal utilizado.

Quiero que me recuerden como una mujer que dio su vida y le dedicó todo su amor al país que la vio nacer.

Definitivamente una mujer con mucha fuerza e inteligencia que sigue luchando en el mundo para dejar un gran nombre en alto, porque no solo es el suyo, sino el de todo un país: Venezuela.

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